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Terrorismo y Autoengaño.

 

Sebastián Urbina Tortella

 

Profesor titular de Filosofía del Derecho en la Universidad de las Islas Baleares (España).

 

 

Hablaré de un problema importante y que nos afecta a todos. Sin embargo, es un problema que suele obviarse. Se trata del terrorismo islámico. Uno de los motivos para no mirar de frente a un determinado problema, es el autoengaño, algo que afecta a todos los humanos aunque sea con diferente intensidad. ¿En qué consiste?

 

Según palabras de Jon Elster, un destacado sociólogo norteamericano de origen noruego, el autoengaño es: ‘La expresión de un deseo, o sea, la tendencia a creer que los hechos son como a uno le agrada que sean. Es un fenómeno difundido cuya importancia en los asuntos humanos nunca se acentúa en la medida suficiente’.

 

¿Y porqué somos así? Según Jeremy Bentham, el fundador del utilitarismo, el ser humano está sometido a dos señores, el placer y el dolor. Deseamos el placer y rechazamos el dolor. Pues bien, si Bentham tiene razón (y creo que básicamente la tiene aunque no al cien por cien, pero este no es un tema a comentar aquí), tratamos de evitar las cosas desagradables, las que nos causan desazón, o miedo. Y el terrorismo islámico es un ejemplo.

 

En esta charla no hablaré de la ‘invasión islámica’ en sentido estricto sino de ‘terrorismo islámico’. En relación con la ‘invasión islámica’, me limitaré a reproducir unas palabras que pronunció en la ONU, en 1974, el que fuera Presidente de Argelia, Houari Boumedienne:

 

"Un día millones de hombres abandonarán el Hemisferio Sur para irrumpir en el Hemisferio Norte. Y no lo harán precisamente como amigos. Porque comparecerán para conquistarlo. Y lo conquistarán poblándolo con sus hijos. Será el vientre de nuestras mujeres el que nos dé la victoria".

 

Es importante destacar que Boumedienne no apela al terrorismo, lo que hubiera sido un escándalo en un discurso en la ONU. Pero la invasión de la que habla no es pacífica. Por el contrario, anunció que irían como enemigos. Aunque hay gente que, todavía, no quiere creerlo. Ya se sabe que no hay peor sordo que el que no quiere oír. Pasó algo parecido, salvando las distancias que hay que salvar, con el libro ‘Mi lucha’ de Hitler. Prácticamente nadie lo tomó en serio. Hasta que fue demasiado tarde. Pero su libro lo anunciaba todo.

 

Antes de entrar en materia, sólo una precisión final. Cuando he dicho que tendemos a creer que los hechos son como nos agrada que sean, no se trata de una estrategia deliberada. Lo normal es que este mecanismo actúe, por decirlo así, ‘a nuestras espaldas’, de manera inconsciente. O sea, estamos influidos por este mecanismo del autoengaño sin darnos cuenta. Pero también es cierto, que no todos los centinelas son iguales. No estamos condenados a autoengañarnos, todos nosotros, con la misma intensidad y persistencia.

 

En los primeros días del inestable Junio de 2010, ya a punto de recuperarnos de la crisis económica, según la docta opinión de nuestro visionario exPresidente Zapatero, leo unas declaraciones del Premio Príncipe de Asturias, el escritor Amin Maalouf:

El problema es que Occidente ha convertido la conciencia moral en instrumento de dominación’.

Nada nuevo en este calvario interminable en el que uno debe, mientras se arrodilla, rasgarse las vestiduras y darse golpes de pecho. Imagino que los miembros del Jurado del Príncipe de Asturias habrán pedido perdón al galardonado por ser blancos occidentales. ¡Es lo menos!

En todo caso, para que vean que hay peores declaraciones que las de Amin, recordemos estas palabras del conocido filósofo y sociólogo francés, Jean Baudrillard:

Cuando la situación está monopolizada de tal modo por la potencia mundial, cuando hay que hacer frente a esta formidable concentración de todas las funciones por parte de la maquinaria tecnocrática y del pensamiento único ¿qué otra vía queda que un cambio terrorista de la situación?’

Este progre mal nacido (fallecido en 2007) está justificando y animando a los terroristas a que nos maten. Así de claro.

Aunque no tan famosa como Baudrillard, la diputada comunista Ángeles Maestro, cuando observaba por televisión el ataque terrorista a las Torres Gemelas, el 11 de Septiembre de 2001, dijo: ‘Se lo habían buscado’.

En el libro, 'El nuevo orden mundial. La conquista interminable', de doce autores, de los que destaco a los más conocidos, al menos para mí: Noam Chomsky, Rafael Sánchez Ferlosio, Adolfo Pérez Esquivel, se dicen cosas como las que siguen. Concretamente, en la introducción, de Heinz Dieterich:

El proyecto del Nuevo Orden Mundial se integra como un eslabón más en la larga cadena de demiurgos de imperios que resolvieron gobernar el mundo por la violencia… como la pax romana, la civilización occidental y cristiana implementada en el ‘Nuevo Mundo’, el Ordine Nuevo de Mussolini, die Neue Ordnung de Adolf Hitler y ahora, la New World Order del actual Führer del Primer Mundo, George Bush’.

En el libro ‘Educación para la Ciudadanía’, editorial Akal, de los profesores C. Fernández, P. Fernández y L. Alegre, se dice:

El capitalismo es como un tren que se acelera cada vez más. Camina, sin duda, hacia el abismo… y el socialismo no es otra cosa que el freno de emergencia. Es la única esperanza que le queda a la humanidad para pararle los pies al capitalismo’.

 

Termino los ejemplos (aunque el rosario de peligrosas idioteces es interminable) con una cita del ensayista y novelista francés, Pascal Bruckner: ‘Los troskistas, los altermundistas y los tercermundistas utilizan a los islamistas como arietes contra el capitalismo liberal. El odio al mercado bien vale algunas concesiones a los derechos fundamentales…’

Este conjunto de comentarios nos ponen aún más en peligro, aún más a los pies de los caballos. Con el riesgo de que Occidente no pueda seguir viviendo con sus tradiciones y sus valores. O, en el mejor de los casos, subsistiendo con la cabeza gacha y pidiendo perdón. O peor aún, desapareciendo, física o espiritualmente, o ambas cosas. En resumen, esta cuadrilla de cretinos antisistema, y simpatizantes de diverso pelaje, son enemigos nuestros. No son nuestros adversarios políticos. Un adversario político es un defensor de la democracia que no comparte la misma tendencia política, pero que acepta y respeta una Constitución democrática y nuestra forma de vida.

Pero un imbécil antisistema que quiere destruir Occidente, facilitando incluso la labor a los terroristas, es un auténtico peligro para nosotros. Recordemos la historia del ‘caballo de Troya’. Cuando la guerra de Troya llevaba más de diez años, Aquiles, el de los ‘pies ligeros’ y héroe de la guerra, cae mortalmente herido. El desaliento y la desmoralización de los griegos son intensos, y se sienten derrotados.

Pero antes de volver a su hogar deciden construir un gran caballo de madera, dedicado a la diosa Atenea, para que les guiara en el retorno a casa. Y lo regalaron a los troyanos, que lo aceptaron y lo ofrendaron a sus propios dioses. Pero dentro del gran caballo se escondía un escogido grupo de soldados griegos. Una vez introducido el caballo en Troya, durante la noche, los soldados escondidos en las tripas del caballo de madera, abrieron las puertas de la ciudad para que entraran los suyos. Fue la derrota de los troyanos.

Pues bien, esta cuadrilla de progres antisistema representa una forma moderna de caballo de Troya. Facilitan que nuestros enemigos se instalen en nuestra casa. Les ayudan y les justifican. En algunos casos, les animan a matarnos, como Baudrillard. Tal es su odio a Occidente. Tal es su odio a las bases en las que se asienta Occidente. El cristianismo, la economía de mercado, la propiedad privada, la libertad, el pluralismo….

Nuestros enemigos, externos e internos, hablan de la violencia de Occidente. Por supuesto. La historia de la humanidad está llena de miserias y grandezas. Pero nadie está a salvo de ellas. Occidente, además de miserias y violencias sin cuento, ha aportado muchas cosas al mundo. No solamente grandes músicos, literatos, pintores, pensadores y artistas de todo género, sino muchos de los avances científico-técnicos que han permitido mejorar el bienestar de millones de personas en todo el mundo. Incluido los que nos quieren matar. No exagero nada. Según Claude Moniquet, director del Centro Europeo de Inteligencia Estratégica y de Seguridad (European Strategic Intelligence and Security Center, ESISC), hay tres peligros terroristas hoy en Europa.


 En primer lugar, el hecho protagonizado por Anders Breivik en Noruega, puede representar el terrorismo de extrema derecha, y es el caso más fuerte de los últimos 20 años. En segundo lugar, el terrorismo de extrema izquierda, muy fuerte hace 20 años, y ahora está muy debilitado, aunque hay unos grupos pequeños anarco-marxistas en Grecia e Italia. Y en España, si ETA es de izquierdas. En Irlanda parece que, al menos por ahora, el IRA no está activa.

 

En todo caso, el peligro más serio en Europa, según Moniquet, es el extremismo islámico, porque hay miles de personas involucradas en acciones extremistas que pueden convertirse en terroristas en el futuro.

 

Sostiene Moniquet. “Hay que ayudar a los musulmanes que quieren llevar una vida normal y desean un futuro mejor para sus hijos. También ellos requieren que tengamos una postura firme contra el terrorismo. Pero al mismo tiempo, sigue diciendo, que hay una parte de la comunidad musulmana en Europa, entre el 10 y el 15% que se inclina por la radicalización. El problema es detenerlos y proteger a los demás”.

Un experto en el Islam, como el político y diplomático español Gustavo de Aristegui, ahora embajador en la India, dice que tenemos en la actualidad (se refiere al año 2007), unos 27 millones de musulmanes en Europa.

 

La mayoría de los inmigrantes en Europa son musulmanes, y no se integran con facilidad, por decirlo suavemente. Durante los últimos 30 años, la población musulmana de Europa se ha más que duplicado y su nivel de crecimiento sigue acelerándose. Según los datos recogidos en el Informe Anual de Libertad Religiosa Internacional del Departamento de Estado del Gobierno de los Estados Unidos, hay casi 25 millones de musulmanes viviendo en Europa en la actualidad. (Son datos de 2003). Y en lugar de ser asimilados dentro de la sociedad europea, los inmigrantes musulmanes tienden a agruparse en guetos. En esta labor suelen tener un papel relevante los imanes, que se encargan de mantener ‘las esencias’ entre los inmigrantes musulmanes.

 

Resumiendo, si aceptamos que en 2007 ya teníamos 25 millones de musulmanes en Europa, y aceptamos lo que dice el sr. Moniquet, que entre un 10 y un 15 por ciento se inclina por la radicalización, tenemos que, al menos, dos millones y medio de musulmanes, en Europa, son islamistas radicales. ¿Qué significa esto? La doctrina política islámica radical (o yihadista) es totalitaria, antiliberal y antidemocrática. O sea, en el mejor de los casos, tenemos a dos millones y medio de personas, con mentalidad totalitaria, antiliberal y antidemocrática.

 

 Por tanto, en el mejor de los casos, tenemos a dos millones y medio de musulmanes que desprecian el sistema democrático y odian a Occidente. En el peor de los casos, tenemos a dos millones y medio de musulmanes partidarios de la guerra santa y, en consecuencia, partidarias de matar al infiel. Que somos nosotros.

 

Dado que no es posible convencer ni a los fanáticos de fuera, ni a los de dentro, me dirijo a los que no están contaminados por el enfermizo fanatismo antioccidental. Los más grandes avances económicos, en toda la historia de la humanidad y en la disminución de la pobreza, (quiero enfatizar esto último), se deben a la adopción de reformas liberales en el sistema de mercado. El único que, hoy por hoy, funciona. Los ejemplos de China y la India son de sobra conocidos, aunque no los únicos.  Para comprobar lo que digo pueden consultarse los datos que aporta, entre otros, el libro del economista sueco, Johan Norberg, en su libro: ‘En defensa del capitalismo global’.

 

¿Qué oponen nuestros enemigos, de dentro y de fuera? Utopías ensangrentadas y fracasadas, que eliminarán (si les dejamos) nuestra libertad, nuestros valores y nuestras tradiciones. Y, tal vez, nuestras vidas.

Dos noticias de gran interés y muy recientes. Son de Noviembre de 2012. Las ciudades de Bruselas y la danesa Kokkedal, con una alta tasa de musulmanes, han retirado el tradicional árbol de Navidad, por temor al Islam, lo que ha generado una gran polémica en Bélgica y Dinamarca. Ahí tenemos un ejemplo de los efectos de la ‘invasión islámica’ que antes comenté, a raíz del discurso de H. Boumedienne en la ONU.
 

La segunda noticia de este pasado Noviembre, es que las Conclusiones de la XI edición del seminario sobre estudios de terrorismo de la Fundación Ortega y Gasset-Gregorio Marañón, de Noviembre de 2012. "Al Qaeda sigue viva y operativa, tanto en España como en Europa". O sea, no se hagan falsas ilusiones.

 

Termino ya. Y lo haré con las palabras de una gran periodista. Una mujer inteligente y valiente, ya fallecida. Oriana Fallaci. Extiendo [la dedicatoria de este libro] a cualquiera que de buena fe vegeta en la ceguera, en la sordera, en la ignorancia y en la indiferencia pero está dispuesto a despertarse para recobrar un poco de sentido común. Un poco de razón. Con la razón, un poco de coraje. Con el coraje, un poco de dignidad.

Oriana Fallaci, Del prólogo de "La Fuerza de la Razón".

 

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