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El sueño nacionalista. ¿Una forma de vida?.

 

Ovidio Gómez López

 

Escritor, ensayista y pintor (España).

 

 

 

"El Pleno municipal del Ayuntamiento de Sitges, celebrado este lunes, ha aprobado cambiar el nombre de la plaza y la calle de España".

 

Cada día nos desayunamos con una infantilada nueva de estos ilusos nacionalistas de peseta. Personajes que por sacar rentabilidad personal no les importa llevar a toda una Nación al abismo.

 

Dos hechos acontecidos en la España del Siglo XV marcaron los designios no solo de España, también de la Historia Universal.

Era una época tenaz, dura y sobresaliente. Era la época de nuestros gloriosos Reyes Católicos. Por un lado se consiguió la conquista de Granada y consiguiente expulsión del Islam de la Península.

El otro hecho significativo fue la reunificación de todos los reinos, consiguiendo dar luz a lo que desde entonces llamamos España. Se había conseguido la unidad política y religiosa de España.

Nos hemos vanagloriado durante siglos de semejante proeza, hoy día lo seguimos considerando piedra angular de nuestra Historia.

Aquí viene la incongruencia que nunca nos abandona. En los últimos años contemplamos impasibles y casi complacientes, como el Islam nos invade de una forma callada, pero inexorable. Y por otro lado aceptamos bajo la mirada de las políticas "buenistas" la separación territorial de España.

La mayor parte del movimiento nacionalista, está formado por gente de medias tintas, personas que son nacionalistas de conveniencia.

La práctica totalidad delos partidos con representación en el parlamento de la región, se han sumado a ese despropósito de hacerse diferentes. La moda es, hacer ver a los votantes que luchan por defender diferencias imaginarias, diferencias que simplemente son costumbres tribales que no hace falta defender, porque, a lo largo de la Historia se han ido pasando de padres a hijos sin cesar. Partidos de ámbito Nacional que no deberían estar conformando el Parlamento regional, porque su cometido no es ese, al igual que los partidos regionalistas no deberían intervenir en la política Nacional, porque su cometido está circunscrito al ámbito regional y han demostrado que su intención es precisamente desestabilizar la Nación para sacar provecho partidario de ello. Si en este país reinara un mínimo de sentido común, a ningún partido político que no se presentara en todas y cada una de las circunscripciones de ámbito Nacional se le debería permitir tener representación en el Parlamento de la Nación, simple y llanamente por coherencia racional. Si además de sentido común, hubiera “Justicia Social”, se daría un paso más y no se permitiría la existencia de ningún partido nacionalista (regionalista). Toda la política se redirigiría mirando el bien común Nacional.

 

 No concibo la legalidad de partidos cuyo objetivo son las luchas tribales para ver quien saca mayor provecho para su región, no concibo la legalidad de partidos nacionalistas que amparan el terrorismo para sacar mayor provecho para su región, no concibo partidos nacionalistas que usando el continuo chantaje separatista sacan indefinidamente mayor provecho para su región, no concibo la legalidad de partidos políticos cuyo único y primario objetivo es enfrentar territorialmente a todos los españoles.

 

España es diferente, pero, debemos dejar de ser diferentes e indiferentes y empezar a tomar conciencia de que lo que pedimos y exigimos a Europa, es precisamente lo que aquí amparamos y olvidamos. Ante Europa sacamos pecho y pedimos: unidad de mercado, mismos criterios en el sistema financiero, más cohesión interterritorial, más colaboración con las fuerzas policiales, unidad fiscal… Nos suena algo ¿verdad? Si realmente existiera la Unión Europea, nos contestaría diciendo: “Vds. Deben dejar de tomar substancias nocivas”.

Si algún día se consiguiera la independencia para esta región, ¿se han preguntado las consecuencias personales que les acarrearía ? , ¿creen Vds. que un paraíso democrático surgiría del subsuelo? Los auténticos nacionalistas (que por cierto, son cuatro), tomarían el poder desde el minuto uno, porque ellos se convertirían en los héroes de la cruzada y, arrasarían con todo lo que les supusiera cualquier impedimento para perpetuarse en el poder. No habría nadie a su alrededor que discrepara un ápice de su pensamiento.

 

 

Puede, que aún quede algún iluso que desconozca el pensamiento de esta casta, pero, hay cientos de idearios circulando por doquier, la lástima, es que sus borregos seguidores no practican la lectura.

Los partidos “nacionalistas”, cuyo nacionalismo consiste en aprovechar estos movimientos para el enriquecimiento personal, con todo lo que ellos se crean, serian los primeros en ser exterminados. De ellos lo único que quedaría serían sus cabezas colgando de picas en las plazas públicas. Socialmente se volvería en cuestión de meses a la dura Edad Media.

En lo referente a lo económico, calidad de vida, progreso social, relaciones humanas... si tienen un mínimo de materia gris por encima de sus ojos, se lo pueden imaginar. A mí solo de pensarlo se me ponen los pelos como escarpias. Vds. están siendo engañados en pleno siglo XXI, con las mismas argucias que se utilizaron para engañarles en el siglo XIX. Las consecuencias fueron nefastas para toda la sociedad española. Ni siquiera sus argumentaciones han sido capaces de evolucionar.Ya que han presumido durante tanto tiempo de ser la parte de la sociedad española más evolucionada, pues eso; demuéstrenlo. ¡¡EVOLUCIONEN!! y salgan de ese surrealista sueño.

 

Un gran amigo, hace unos días me hacia el siguiente razonamiento: " En España desde siempre ha existido el desgobierno, salvo cuando se ha impuesto el gobierno.

El español no sabe hacer política, no sabe manejar los tiempos, se le dan muy mal las relaciones exteriores en el propio interés Nacional. Y todo esto lo confunde siempre con el parné.

El español, es bien mandado cuando se impone la autoridad, sabe guerrear, luchar y cumple con lo que se le pide con este fin cuando los jefes son incontestables".

La inteligencia es un don que guardamos en el cajón del odio y la envidia, raramente la utilizamos en dar servicio al Bien Común.

 

 

 

Ovidio Gómez López

30 de julio de 2013

 

 

*Sobre la ideologización de la Historia véase Sergio Fernández Riquelme, “Los falsarios de la Historia: Raymond Aron ante el opio de los intelectuales”, en La Razón histórica, ISSN 1989-2659, nº 3, pp. 22-24.

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