Razón y Fe. Análisis en la prensa.

 

Pablo S. Otero.

 

Ensayista y escritor (Argentina)

 

1. Ratzinger, el viajero.

El papa Benedicto XVI tiene previsto viajar hoy a España iniciando, de esta manera, su decimoctava visita internacional y duodécima a un país europeo, en cinco años de Pontificado.

En esta ocasión Ratzinger estará en Santiago de Compostela, con motivo del Año Santo Jacobeo, y en Barcelona, para consagrar el templo de la Sagrada Familia, la obra cumbre de Antoni Gaudí, cuyo proceso de beatificación está en curso. Este segundo viaje del papa Joseph Ratzinger a España se produce tras el realizado en julio de 2006, cuando acudió a Valencia para clausurar el V Encuentro Mundial de la Familia.

El Sumo Pontífice, en reiteradas ocasiones, ha considerado a Santiago de Compostela como un centro de gran significado espiritual para Europa, de ahí la importancia que le da al viaje, durante el que, según fuentes vaticanas, reiterará las raíces cristianas de Europa y subrayará la importancia de esta vía que vertebró el cristianismo en el Viejo Continente durante siglos.

Con relación a la agenda del Papa, el portavoz vaticano, Federico Lombardi, aseguró días atrás que para 2011 no está previsto viaje alguno a América latina de Benedicto XVI.

Lombardi señaló que hay que tener en cuenta que Benedicto XVI tiene 83 años y, aunque tiene buena salud, es un anciano, y para él "es más fácil realizar viajes cortos, tanto en tiempo como en espacio, que largos viajes a miles de kilómetros de distancia".

Lombardi salió al paso de las críticas al Papa por no haber visitado ningún país de América latina de habla española en sus casi seis años de Pontificado, y afirmó que "no se puede olvidar" que el desplazamiento de 2007 al santuario de Aparecida, en Brasil, fue un viaje "para toda América latina, ya que acudió allí para asistir a la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano".

Algunos de los viajes que sí están confirmados para el año próximo son a Croacia en el primer semestre y a Madrid para presidir la Jornada Mundial de la Juventud, que se celebrará del 16 al 21 de agosto próximo.

Los viajes que realizó Ratzinger desde que asumió su Pontificado son los siguientes: Colonia, Alemania (agosto de 2005), con motivo de la XX Jornada Mundial de la Juventud. Polonia (mayo de 2006): Varsovia, el santuario de Czestochowa, Cracovia, Wadowice, Kalwaria Zebrzydowska y los campos de concentración nazis de Auschwitz y Birkenau. Valencia, España (julio de 2006), para presidir el V Encuentro Mundial de la Familia. Baviera, Alemania (septiembre de 2006), donde visitó Munich, Ratisbona y las pequeñas localidades de Altotting y Marktl am Inn, su pueblo natal. Turquía (noviembre de 2006), donde visitó Ankara, Efeso y Estambul. Brasil (mayo de 2007), en el que visitó San Pablo, Aparecida y Guaratinguetá. Austria (septiembre de 2007), donde visitó Viena y el santuario mariano de Mariazell. Estados Unidos (abril de 2008), donde visitó Washington y Nueva York y pronunció un discurso en la ONU. Australia (julio de 2007), para presidir en Sydney la XXIII Jornada Mundial de la Juventud. Francia (septiembre de 2008), donde visitó París y el santuario mariano de Lourdes para participar en el 150º aniversario de las apariciones marianas. Africa (marzo de 2009), donde visitó Camerún y Angola. Tierra Santa (mayo de 2009), Jordania, Israel y los Territorios Palestinos, con parada en el monte Nebo, Ammán, Jerusalén, Nazaret y Belén. República Checa (septiembre de 2009), donde visitó Praga, Brno y Stara Boleslav. Portugal (abril de 2010), donde visitó Lisboa, el santuario mariano de Fátima y Oporto. Malta (mayo de 2010). Chipre (junio de 2010): visitó Pafos y Nicosia. Reino Unido (septiembre de 2010), donde visitó Edimburgo, Glasgow, Londres y Birmingham.

 

2. Shopenhauer y Atma

El filósofo alemán Arturo Schopenhauer, como buen pesimista nunca imaginó vivir de lo que le apasionaba: la escritura. Por eso, a partir de la herencia de unas acciones supo invertir y logró vivir los últimos treinta años de su vida en una cómoda habitación de una pensión.

El único compañero: su perro, a quien lo había bautizado con el nombre de Atma, que en términos hindúes significa alma del mundo. Solía comer en un local llamado Englischer Hof de la ciudad alemana de Francfort del Meno. Al principio de cada comida ponía una moneda de oro sobre la mesa frente a él. Al acabar, la volvía a meter en el bolsillo. Seguramente algún camarero molesto le preguntó algún día por qué hacía esa invariable ceremonia.

Schopenhauer respondió que era una apuesta silenciosa de darla como limosna a los pobres, el día en que los oficiales ingleses que comían allí hablaran de algo que no fuera caballos o mujeres.
Una anécdota que muestra un aspecto de la personalidad del pensador alemán, de quien el martes pasado se cumplieron 150 años de su fallecimiento.

Uno de sus biógrafos, Will Durant, sostiene que tenía sus desplantes contra el amor y el mundo, con resultados que afectaron su carácter y su filosofía. Se hizo sombrío, cínico y suspicaz; estaba obsesionado con temores y malas fantasías; guardaba sus pipas bajo llave y nunca confió su pescuezo a la navaja del peluquero. Tampoco podía soportar el ruido.

La conmemoración de los 150 años de la muerte de Shopenhauer, quien había nacido en la ciudad de Dantzig en 1788, originó numerosas publicaciones sobre su figura y la actualidad de su pensamiento.

Para Rüdiger Safranski, autor de una de las biografías más importantes de Schopenhauer, la respuesta a esa última cuestión es clara. Su pensamiento, afirma Safranski, representa un giro biológico en la historia de la filosofía. Schopenhauer fue el primer filósofo occidental en pensar la realidad no a partir del espíritu sino a partir del cuerpo y los instintos que se esconden detrás de toda manifestación aparentemente espiritual.

Solamente esto, según dice Safranski en un reciente ensayo publicado en la revista Der Spiegel, debería hacer al filósofo alemán tremendamente actual en un tiempo en que todo lo que tiene que ver con el espíritu trata de explicarse a través del metabolismo del cerebro.

En la vereda opuesta, Edo Reents, en otro artículo publicado en el Frankfurter Allgemeine Zeitung, asegura que la actualidad de Schopenhauer es relativa.

"En las facultades de filosofía -asegura Reents- su pensamiento juega un papel prácticamente nulo y su influencia parece haberse dado fuera de la academia con su eco en obras como las de Richard Wagner, Friedrich Nietzche, Thomas Mann o Jorge Luis Borges. Para algunos, Schopenhauer parece haberse convertido en una veta de fragmentos sacados de contexto para la elaboración de antologías con títulos que parecen de libros de autoayuda.

"Lo que me hace tan grata la sociedad de mi perro, es la transparencia de su ser. Mi perro es transparente como el cristal -escribió Schopenhauer hace más de un siglo y medio atrás- El perro, único amigo del hombre, tiene un privilegio sobre todos los demás animales, un rasgo que le caracteriza y es ese movimiento de cola tan benévolo, tan expresivo, tan profundamente honrado. ¡Qué contraste a favor de esta manera de saludar que le ha dado la naturaleza, si se compara con las reverencias y horribles arrumacos que cambian los hombres en señal de cortesía! (.) Nuestra confianza con los hombres no tiene muchísimas veces más causas que la pereza, el egoísmo y la vanidad. La pereza, cuando el hastío de reflexionar, de vigilar, de obrar, nos induce a confiarnos a alguien. El egoísmo, cuando la necesidad de hablar de nuestros asuntos nos incita a hacer confidencias. La vanidad, cuando tenemos algo ventajoso que decir referente a nosotros mismos."

 

3. ¿Suicidio o asesinato?.

Hace setenta años, un 26 de septiembre de 1940, moría el filósofo alemán de origen judío Walter Benjamin. Escapando del nazismo, en la localidad española de Port Bou fue interceptado por la policía franquista junto a un grupo de refugiados judíos. Aterrado, seguramente, por la idea de ser deportado -según la historia oficial-, decidió suicidarse ingiriendo morfina.

Aquella fatídica jornada, con tres policías del régimen franquista en la puerta del hotel Francia, donde se encontraba transitoriamente, muere en su habitación tras conocer la noticia de que se le había denegado la posibilidad de cruzar a España o viajar en barco desde Lisboa hasta Estados Unidos.

En una nota que dejó a su compañera de viaje Henny Gurland, fotógrafa que años después se casaría con el psicólogo Erich Fromm, Benjamin escribió: "En una situación sin salida no tengo más opción que ponerle fin. Es en un pequeño pueblo situado en los Pirineos, en el que nadie me conoce, donde mi vida va a acabarse. Le ruego que transmita mis pensamientos a mi amigo Adorno y que le explique la situación a la cual me he visto abocado. No dispongo de bastante tiempo para escribir todas las cartas que hubiera deseado escribir".

El hombre, de 48 años, idealista a favor de la justicia y encarnizado luchador contra los autoritarismos, falleció en esa modesta pensión con mínimas posesiones. Una maleta de piel, un reloj de oro, una pipa, un pasaporte expedido en Marsella por el American Foreign Service, seis fotografías tamaño de carnet, una radiografía, unas gafas, varias revistas, diversas cartas, unos cuantos papeles y algo de dinero: éstas eran sus pertenencias, según la documentación del juez que firmó su muerte. Según el doctor español Pedro Gorgot, que certificó entonces su muerte, se trató de una "hemorragia cerebral".

El poco dinero que se encontró en su habitación sirvió para pagar el entierro en el nicho 563 de la zona católica del cementerio de Port Bou (en la provincia española de Girona), así como la factura del hotel Francia, según la documentación reunida por David Mauas en su documental "Quién mató a Walter Benjamin", rodado en esa localidad española.

A lo largo de los años, también han surgido otras versiones del hecho. Por ejemplo, el escritor Stuart Jeffries, en un artículo publicado por el diario británico "The Observer" el 8 de julio de 2003, sostenía la hipótesis de que Benjamin fue asesinado por agentes soviéticos en connivencia con los nazis gracias al pacto de no agresión firmado entre la Unión Soviética y Alemania el 23 de agosto de 1939.

Quince años después de su fallecimiento se publicó por primera vez su ensayo "Tesis sobre la Filosofía de la Historia". En dicho escrito sostuvo que ""entre las peculiaridades más dignas de mención del temple humano, según Lotz, cuenta, a más de tanto egoísmo particular, la general falta de envidia del presente respecto a su futuro. Esta reflexión -continúa- nos lleva a pensar que la imagen de felicidad que albergamos se halla enteramente teñida por el tiempo en el que de una vez por todas nos ha relegado el decurso de nuestra existencia.

La felicidad que podría despertar nuestra envidia existe sólo en el aire que hemos respirado, entre los hombres con los que hubiésemos podido hablar, entre las mujeres que hubiesen podido entregársenos. Con otras palabras, en la representación de felicidad vibra inalienablemente la de redención. Y lo mismo ocurre con la representación de pasado, del cual hace la historia asunto suyo.

El pasado lleva consigo un índice temporal mediante el cual queda remitido a la redención. Existe una cita secreta entre las generaciones que fueron y la nuestra. Y como a cada generación que vivió antes que nosotros, nos ha sido dada una flaca fuerza mesiánica sobre la que el pasado exige derechos. No se debe despachar esta exigencia a la ligera. Algo sabe de ello el materialismo histórico".

 

4. El infanticidio.

En la madrugada del pasado 10 de septiembre la Cámara de Diputados dio media sanción al proyecto que intenta reincorporar al Código Penal la figura de infanticidio. Por 170 votos a favor y 29 en contra, la Cámara baja aprobó la iniciativa que contempla una pena de seis meses a tres años para la madre "que matare a su hijo durante o luego del nacimiento mientras se encontrare bajo la influencia del estado puerperal".

El tipo penal del infanticidio, derogado y restablecido varias veces, está ausente del Código Penal desde 1994, por lo tanto, al desaparecer de la legislación, hoy está equiparado al homicidio agravado por el vínculo, castigado con prisión o reclusión perpetua, con atenuantes extraordinarios, como los considerados en el caso de Romina Tejerina.

La fundamentación del proyecto está basado en el particular argumento de que las madres que cometen infanticidio son, en su gran mayoría, jóvenes que han sido violadas o que llevaron adelante una maternidad clandestina; o mujeres con bajo nivel de instrucción, escasa capacidad de comunicación , que viven en condiciones precarias e inestables; y en ocasiones, con una leve disminución mental.

Al respecto, la Corporación de Abogados Católicos emitió un comunicado -firmado por Eduardo Bieule y Guillermina M.C. de Fuschini Mejía, presidente y secretaria de la entidad- en el cual aseguran que "resulta sorprendente que el cuerpo legislativo haya valorado en un nivel tan bajo la vida humana simplemente porque la víctima es un recién nacido.

La indefensión de una criatura de tan corta edad y el vínculo con la autora del homicidio, lejos de configurar factores de atenuación justificaban al menos que se mantuviera el criterio normativo vigente, sin perjuicio de que el Congreso pudiera en algún momento, como lo ha reclamado la doctrina, redimensionar la pena prevista para los casos en que el homicidio agravado por el vínculo se ejecute en estado de emoción violenta".

Se trata de un proyecto que "reduce a su mínima expresión la pena del homicidio de un niño durante o después de su nacimiento, bajo un ambiguo estado puerperal de la autora del delito", asegura el documento y, tras alegar que el derecho a la vida de los niños "ha quedado peligrosamente menoscabado", reclama al Senado de la Nación "el rechazo del proyecto aprobado por la Cámara de Diputados".

En otra parte del texto, la entidad que agrupa a los abogados católicos, recuerda que la Convención sobre Derechos del Niño, cuyos preceptos tienen jerarquía constitucional (art. 75 inc. 22), proscribe en su artículo 2. 2 toda discriminación que perjudique a un niño. Además en el artículo 3.1 declara que "los órganos legislativos" deberán ajustarse en su actividad al "interés superior del niño".

También explica que la ley 26.061, reglamentaria de la mencionada Convención, en su artículo 3ø define a ese "interés superior" como "la máxima satisfacción integral y simultánea de los derechos" del niño, agregando el art. 5 que, cuando tales derechos "colisionen con los intereses de los adultos", el menor tendrá "prioridad en la exigibilidad de la protección jurídica".

"Objeto de especial salvaguardia tanto en la Convención como en la ley reglamentaria, lo constituye el derecho a la vida que, mediante el objetable proyecto aprobado por la Cámara de Diputados, ha quedado peligrosamente menoscabado. Ante tamaña inconsecuencia con normas de jerarquía constitucional, la Corporación de Abogados Católicos, en defensa de la vida inocente, solicita al H. Senado de la Nación el rechazo del proyecto aprobado por la Cámara de Diputados", finaliza el esclarecedor documento.

 

5. Mundial: ¿pan y circo?.

El Mundial de fútbol y la Selección argentina paralizan las actividades diarias de la Ciudad. Una realidad que si bien no es exclusiva de nuestro país sí puede ser objeto de diferentes opiniones a favor y en contra.

Las preguntas centrales serían: si es algo, por ahora, inevitable, ¿qué nos está mostrando? y ¿cuál sería el elemento valorable de hecho?, si es que lo hay.

A estas preguntas hizo referencia, en 1985, el entonces arzobispo de München, monseñor Joseph Ratzinger. En el libro "Buscar lo de arriba" aseguraba que el Campeonato Mundial de Fútbol demuestra ser un acontecimiento que cautiva a cientos de millones de personas. "No hay casi ningún otro acontecimiento en la Tierra que alcance una repercusión de vastedad semejante", destacaba.

Y para entender dónde se encuentra el fundamento de este poder en juego, el actual Sumo Pontífice ensayó dos respuestas. Una pesimista y superficial que hará referencia a las costumbres de la antigua Roma. "La consigna de las masas rezaba panem et circenses, pan y circo. Pan y juegos son, mal que nos pese, el contenido vital de una sociedad decadente que no conoce ya objetivos más elevados."

Pero ahondando más en su teoría, una segunda respuesta, Ratzinger aseguró que ese "pan y circo", esa fascinación por el juego, se relaciona con una expresión del anhelo por la vida del paraíso, es decir, por una vida de satisfacción sin fatigas y de libertad plenamente realizada. "Un salir de la esclavizante seriedad de la vida cotidiana y de sus cuidados por la vida", en sus palabras.

"Frente a ello, el juego trasciende en cierto sentido la vida cotidiana; pero, sobre todo en el niño, tiene aun antes otro carácter: es una ejercitación para la vida, simboliza la vida misma y, por decirlo así, la adelanta en una forma plasmada con libertad".

"Según mi parecer -sintetizaba Ratzinger- la fascinación del fútbol estriba esencialmente en que reúne esos dos aspectos de forma muy convincente. Obliga al hombre ante todo a disciplinarse, de modo que, por el entrenamiento, adquiera la disposición sobre sí mismo, por tal disposición superioridad, y por la superioridad libertad. Pero después le enseña también la cooperación disciplinada: como juego de equipo, el fútbol lo obliga a un ordenamiento de lo propio dentro del conjunto. Une a través del objetivo común; el éxito y el fracaso de cada uno están cifrados en el éxito y el fracaso del conjunto (...) Además el fútbol enseña un enfrentamiento limpio en que la regla común a la que el juego se somete sigue siendo lo que une y vincula aun en la posición de adversarios".

Con esta profunda visión acerca del fútbol, el Sumo Pontífice concluye que en calidad de espectadores, los hombres se identifican con el juego y con los jugadores y, de ese modo, participan de la comunidad del propio equipo, del enfrentamiento con el otro, así como de la seriedad y de la libertad del juego: los jugadores pasan a ser símbolos de la propia vida.

El excelente razonamiento de Raztinger, demostrando su indiscutible capacidad intelectual de alto nivel, concluía con las siguientes palabras: "Naturalmente, todo esto puede pervertirse por un espíritu comercial que somete todo eso a la sombría seriedad del dinero, y el juego deja de ser tal para transformarse en una industria que suscita un mundo de apariencia de dimensiones horrorosas. Pero hasta ese mismo mundo de apariencia no podría subsistir si no existiese la base positiva que subyace al juego: el ejercicio preparatorio para la vida y la trascendencia de la vida hacia el paraíso perdido. No obstante, en ambas cosas hay que buscar una disciplina de la libertad; en la vinculación a la regla, ejercitar la acción conjunta, el enfrentamiento y el valerse por sí mismo".

 

6. Comprender la solidaridad.

San Gregorio Magno recomendaba que aquel "que tenga talento, que cuide mucho de no estarse callado; el que tenga abundancia de bienes, que no se deje entorpecer por la generosidad de la misericordia; el que tenga un oficio con que se desenvuelve, que se afane por compartir su uso y utilidad con su vecino". Esto significa, ni más ni menos, que hacerse "uno" con el prójimo y pensar en sus necesidades, es decir, la virtud de la solidaridad, no siempre bien entendida.

La vocación de ayudar a los más necesitados fue uno de los objetivos esenciales que tuvo San Josemaría Escrivá de Balaguer al crear el Opus Dei a finales de la década del veinte. Un espíritu que se mantiene en la organización y forma parte de la instrucción que se brinda en sus centros, tanto en el mundo como en la Argentina. Un principio dirigido a fomentar en los jóvenes la preocupación por los más humildes, tanto en lo material como en lo espiritual.

Concretamente, en la Argentina, los centros del Opus Dei, desde hace dos décadas, impulsan durante el verano los conocidos como Viajes de Trabajo Solidario, durante los cuales jóvenes universitarios realizan diversas tareas solidarias en distintas localidades del país. La Asociación de Universitarios para el Desarrollo es el organismo encargado de organizar y coordinar esos viajes, logrando recaudar importantes donaciones de empresas de primer nivel.

Este verano, concretamente, se realizaron los siguientes viajes: El Bolsón, Río Negro; Valle Fértil, San Juan; Chaco; Salta; Bariloche; La Vanguardia, Santa Fe; González Catán; Luján y Tortuguitas. Las actividades realizadas, que incluyeron la participación de más de doscientos jóvenes, fueron desde la construcción y reparación de viviendas, censos, visitas a las familias, clases para madres, talleres para adolescentes, hasta asesoramiento jurídico, festivales infantiles, ferias de ropa, apoyo escolar, tareas de alfabetización y catequesis.

Para los miembros del Opus, y para cualquier otra persona ajena a la institución, esta clase de actividades son una ocasión privilegiada para comprender de una manera más cercana el significado verdadero de solidaridad y, así, ponerse en sintonía con las enseñanzas cristianas, que recientemente recordó el papa Benedicto XVI en su Encíclica Deus Cáritas Est: "La verdadera caridad no está en dar algo, sino en darse a los demás con alegría".

Escrivá quiso teñir su obra con este espíritu: "No cabe virtud alguna que pueda facilitar el egoísmo; cada una redunda necesariamente en bien de nuestra alma y de las almas de los que nos rodean. Todos hemos de sentirnos solidarios". Y para esta tarea tuvo una especial atención con los universitarios. "La universidad -aseguraba- no debe formar hombres que luego consuman egoístamente los beneficios alcanzados con sus estudios, debe prepararles para una tarea de generosa ayuda al prójimo, de fraternidad cristiana. Muchas veces esta solidaridad se queda en manifestaciones orales o escritas, cuando no en algaradas estériles o dañosas: yo la solidaridad la mido por obras de servicio, y conozco miles de casos de estudiantes españoles y de otros países, que han renunciado a construirse su pequeño mundo privado, dándose a los demás con un espíritu siempre joven y lleno de alegría".

 La virtud de la solidaridad, el fin y el motivo primario del valor de la organización social, en definitiva, como la caridad que no busca su interés, es hija de una de las virtudes fundamentales para el ser humano: la justicia, el modo de conducta, según Santo Tomás, según el cual un hombre, movido por una voluntad constante e inalterable (hábito), da a cada cual su derecho. Por lo tanto, su práctica colaborará con la felicidad humana.

 

Artículos publicados en La Prensa [2007-2011].

 

 

 

La Razón Histórica, nº13 , 2010 [37-43], ISSN 1989-2659. © IPS.

 

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