LRH 33.5.pdf
Documento Adobe Acrobat 163.7 KB

 

 

Reforma Social Española: La fusión política entre el socialismo y falangismo en la Transición española.

 

Miguel Madueño Álvarez.

Licenciado en Historia (UNED). Especialista en Historia Militar (IUGM). Máster en la España Contemporánea en el Contexto Internacional (UNED). España.

 

 

Resumen: Reforma Social Española fue un partido político fundado en 1976 al amparo de la Ley de Partidos Políticos que tenía como meta dirigir al socialismo  no marxista durante la transición española. La idea original de su fundador, Manuel Cantarero del Castillo, fue la de combinar las ideas socialistas con las ideas falangistas de las que había surgido, cuestión que teorizó en distintas obras de filosofía política. Sin embargo, Reforma Social Española se encontró pronto con el problema de su propia definición y fue vencido tanto por aquellos que se agrupaban bajo la siglas del PSOE y que pronto monopolizaron al socialismo, como por los que siguieron fieles a las ideas originales del falangismo de José Antonio Primo de Rivera y la repudiaron por la mezcla ideológica calificando el atrevimiento como un experimento político sin ningún sentido.

Palabras clave:

Socialismo- Falangismo- Transición- Cantarero del Castillo.

 

Abstract: Reforma Social Española was a political party founded in 1976 under the Political Parties Law which target was driving the no Marxist socialism during the Spanish transition. The founder´s original ideas, Manuel Cantarero del Castillo, was a combination between the social and falangist ideas.

The developed this combination in his political philosophy theorical Works. However, RSE faced a problem very soon: its own definition.

As the result of this problem, RSE was defeated by those who were by the PSOE acronym that monopolized the socialism, and those who followed the José Antonio Primo de Rivera falangist original ideas.

These last ones refused RSE´s definition because the considered it as an ideological mix. The named it as lack or sense political experiment.

Keyboards:

Socialism- Falangism- Transition- Cantarero del Castillo.

 

Introducción                                                                                                 

Si la Transición fue un momento culminante de la historia española, en el que se desarrollaron un buen número de iniciativas políticas e ideológicas, Reforma Social Española (en adelante RSE) fue un ejemplo de aquella pluralidad.

La asociación política RSE, luego partido político,  tuvo una corta vida que se abrió con el proceso democratizador tras la muerte de Franco y la Ley de Partidos Políticos de 1976 y concluyó tras las primeras elecciones generales de 1977, debido a los pobres resultados que cosecharon. Sin embargo, hubo un momento previo a las elecciones en el que no se pudo entender el socialismo sin la presencia de RSE.

En el presente trabajo se analizaran las características principales y la trayectoria de RSE, no sólo desde un punto de vista puramente cronológico o centrado  en su programa electoral, sino desde la perspectiva de su unión ideológica con el falangismo y con las ideas originales de José Antonio Primo de Rivera.

RSE fue una realidad dentro de la recién nacida democracia que no supo encontrar su hueco entre las opciones existentes por diferentes razones. Una de ellas, la que nos interesa en este trabajo, fue su vinculación a la ideología falangista que promovieron desde RSE una gran parte de sus miembros, entre ellos su líder y principal rostro, Manuel Cantarero del Castillo. Un falangismo con un enfoque diferente al del falangismo convencional que había nacido y convivido con el Régimen, es decir,  un falangismo que tuvo sus raíces en la oposición a la dictadura y en el Frente de Juventudes, y que en manos de Cantarero del Castillo giró hacia un socialismo moderado y no marxista, hacia la socialdemocracia.

                                                                                 

Orígenes y formación política 

RSE se constituyó como partido político el 2 de noviembre de 1976 tal y como consta en el Registro[1], de acuerdo con la nueva Ley de Partidos Políticos, aunque su trayectoria venía desde principios de año en forma de asociación política, una fórmula que las todavía instituciones vigentes del Régimen si habían contemplado dentro de la legalidad, siempre que la formación se ciñera a los principios fundamentales del Movimiento.

En enero de 1975 se había presentado ante el Consejo Nacional la iniciativa para la formación de la asociación política[2].

Los orígenes de RSE estuvieron en el Frente de Juventudes. En 1964 un grupo de integrantes de dicho Frente, se organizó en clara oposición al Régimen y fundó la Agrupación de Antiguos Miembros del Frente de Juventudes[3] (en adelante AAMFJ), entre los que figuraba Manuel Cantarero del Castillo.

Estos jóvenes, al menos así lo cuenta el propio Cantarero, se vieron inmersos en una generación, la de los 40, que creía en el ideal nacionalsindicalista revolucionario, pero que no pudo desarrollarse en primer lugar por la existencia de la dictadura, y en segundo, por el retraso cultural que el propio Régimen provocó en su población, dado que no fue posible una formación completa y una perspectiva más amplia[4].

Por esta razón, muchos de los integrantes de RSE tenían raíces falangistas, puesto que habían bebido del nacionalsindicalismo de los primeros años de la Dictadura, aunque pronto se sintieron desencantados y engañados por el Régimen y pasaron a engrosar otras agrupaciones alejadas del mismo, más en sintonía con la oposición.

Con declaraciones como esta expusieron desde las filas de RSE la naturaleza de sus orígenes: “el ímpetu juvenil de Falange Española, frenado por la burocracia del Movimiento”[5].

Como todas las formaciones políticas que se presentaron en aquel momento, RSE tuvo que cumplir el requisito indispensable de tener 25000 afiliados tal y cómo fijaba el estatuto de Arias Navarro, en el que además se precisaba  también tener presencia en quince provincias y al menos 1021 afiliados en cada una de ellas. De modo que los de Cantarero se encontraron con el grave problema que suponía reunir tantas firmas, algo que no habría sucedido años antes, de haberse podido constituir la asociación[6].

Tanto fue así que RSE tuvo que pedir una prórroga con el fin de conseguir las 25000 firmas, una prórroga que fue bastante productiva y sirvió para que se cumplieran los requisitos.

Semanas antes de constituirse como partido político, RSE sólo tenía 21000 firmas [7], por lo que tal y cómo admitió Cantarero en una entrevista, recurrieron a amas de casa,  esposas de militantes y afiliados para abultar las listas y conseguir la tan ansiada cifra [8].

Un ejemplo del problema que existió con las firmas se dio en la provincia de Almería, cuyo cabeza de lista, Diego García Morel, en una entrevista concedida en 2004 aseguraba que al ocupar el cargo al frente de la candidatura le llegaron unas 2500 fichas de afiliados y una vez examinadas, el número real no llegaba ni a 130[9].

La baja actividad política de verano obstaculizó la labor de RSE de encontrar nuevos afiliados a lo que hubo que añadir otros condicionantes como la naturaleza socialista que iba implícita en el nombre del partido y en los estatutos, así como los obstáculos que el gobierno de Arias Navarro puso a todos los partidos y asociaciones que podían representar un problema[10].

Las trabas en la promoción de los pequeños partidos políticos o de los que caminaban por otras tendencias al Movimiento, fueron una constante. En Alicante, el cabeza de lista Antolí Barrachina se quejó en mayo de 1975 debido a que mientras se celebraba un acto de RSE en Alcoi se estaba celebrando otro en la Jefatura Local del Movimiento con la reproducción de un discurso de Blas Piñar[11].

Una vez constituido como partido político, RSE entró en el juego de las alianzas y el baile de siglas que iban aglutinando a las diferentes agrupaciones políticas. En 1976 se barajó la idea de agruparse con otros partidos socialistas en las Asambleas generales celebradas el 21 de febrero y el 27 de junio[12], pero terminó por concurrir a las elecciones generales de 1977 en solitario, salvo en algunas provincias en las que miembros de RSE se presentaron dentro de la Alianza Socialista Democrática (ASD). El resultado fue desesperanzador para RSE al no conseguir ni un solo escaño, lo que condujo a Cantarero del Castillo a reconocer la supremacía del PSOE en el socialismo español y su posterior desaparición.

 

Manuel Cantarero del Castillo                                                       

El nombre de RSE no puede entenderse sin la presencia de Manuel Cantarero del Castillo,  líder de la formación política y figura clave del socialismo en los primeros años de la Transición. Manuel Cantarero no fue sólo el líder de la asociación, después partido, sino el teórico de una tendencia que compaginó el socialismo y el falangismo en una misma ideología.

En palabras de Aurora Lorite, RSE fue un partido personalista, basado en las ideas y la personalidad de Cantarero del Castillo, con una organización y una estructura casi nula y cuyo máximo poder se concentraba en las manos de su líder y no obstante, en Madrid [13].

Manuel Cantarero del Castillo se definió como “un falangista con vocación socialista” [14], una afirmación que no fue fruto de la improvisación sino de una base ideológica bien trabajada, como demostró tiempo después publicando en 1973 “Falange y Socialismo”, en cuya obra explica todos los lazos que unen ambas líneas políticas y defiende con ello que son más sus similitudes que sus diferencias.

En una rueda de prensa afirmó: “Si a la Falange se le quitan las camisas, las canciones, los himnos, los desfiles y se va uno al meollo de sus formulaciones económicas y sociales, estamos en el socialismo”[15].

Lejos de relatar sus datos biográficos, cabe decir que Cantarero del Castillo fue secretario general del Sindicato Español Universitario (SEU) de cuyo cargo dimitió por su desacuerdo con la política oficial del Régimen[16], y también ocupó la presidencia del Frente de Juventudes de cuyo cargo también dimitió el 10 de noviembre de 1974 dado que no era compatible con su presidencia de la asociación RSE. La Asamblea Nacional del Frente de Juventudes  expresó en un comunicado “la conducta irreprochable” que había mantenido siempre[17].

Cantarero afirmó en una rueda de prensa ante periodistas extranjeros “Un falangista en 1974 es algo muy próximo al socialdemócrata alemán (…) o al laborista inglés”[18], lo que manifestaba la naturalidad que Cantarero otorgaba a sus ideas y su capacidad de integración en la democracia española.

No cabe duda, de que Cantarero del Castillo fue un hombre íntegro que defendió sus ideas con firmeza, cosa que recordó en algunas ocasiones como en la introducción al cuestionario al que se sometió antes de las elecciones generales en el que admitía que no iba a contestar otra cosa que no hubiera sostenido desde su regreso a España en 1958[19].

Sin embargo, también tuvo sus críticas. Dados sus orígenes falangistas, fue acusado y atacado de forma indiscriminada por otras familias falangistas que vieron el giro de Cantarero hacia la izquierda como un abandono de las ideas principales de la Falange. Uno de sus máximos críticos, personalidad más de extrema derecha que falangista, fue Blas Piñar desde Fuerza Nueva.

 

Programa y Corpus ideológico                                                                                                        

La idea que defendió Cantarero del Castillo frente a los Círculos Doctrinales José Antonio a los que perteneció en 1962 y después en la AAMFJ estuvo basada en tres pilares fundamentales: Reconciliación nacional, suspensión de la Guerra Civil y republicanismo moderado [20]. Estas ideas, rechazadas en sus anteriores proyectos fueron claves en el ideario de RSE y mediante ellas se intentaba dar una imagen moderada y nueva de la política, alejada de enfrentamientos viciados y pasados.

No obstante, Cantarero resumió los principales argumentos del programa de RSE en 34 puntos, de claro corte socialista y regenerador[21].

Así lo hacía público mediante entrevistas en los diferentes medios, afirmando que la ideología de RSE era la socialdemocracia y que renegaba de cualquier tipo de triunfalismo por parte de la derecha así como del revanchismo desde la izquierda[22]. Para RSE, la guerra debía ser sólo un hecho histórico y la democracia debía basarse en valores nuevos y no en la victoria de 1939[23].

Del mismo modo, aunque se mantuvo crítico con la monarquía y sus principios eran republicanos, mantuvo una posición moderada y de entendimiento respecto a la institución monárquica, ya que para RSE la monarquía podía ser clave en la llegada de la democracia [24].

Como figura en su nombre y como defendió Cantarero, las líneas ideológicas y programáticas de RSE fueron socialdemócratas, aunque mantuvo algunas diferencias con el socialismo del PSOE que podrían explicarse por el nacionalsindicalismo también presente en su corpus ideológico.

Los estatutos de RSE figuran en el Registro de Partidos Políticos [25], aunque Cantarero los publicó en varios de sus libros a lo largo de su vida política. Resumiendo, podría afirmarse que es un programa socialista en el que cabe destacar algunos aspectos.

En cuanto a las cuestiones constitucionales, Cantarero se mostraba abierto a un cambio en el que no hubiera ruptura sino reforma, en el que se establecieran los valores democráticos y en el que el Movimiento pasara de ser un árbitro a convertirse en un partido político más. Aunque ya se ha mencionado su carácter republicano, desde RSE se valoró el papel del nuevo Rey y de la institución monárquica. Y más importante, en RSE creyeron en un estado federalista moderado donde se dejaran atrás las concepciones centralistas franquistas y se reconocieran a las diferentes regiones, e incluso, afirma Cantarero, “países”[26].

RSE defendió la legalidad de todos los partidos políticos siempre que aceptaran la democracia, incluido el Partido Comunista de España (PCE)[27] y mantuvo posturas muy claras en cuanto a los revanchismos y a ejercer la violencia contra la violencia.

RSE creía en el cambio desde la legalidad pero dejó claro que no era partidario del Régimen, sino que únicamente se movía respetando sus leyes[28].

Para RSE la subversión debería ser el último recurso y era partidario de una amnistía política para delitos no de sangre, aunque se mostraron benevolentes con este tipo de delitos, cuyas penas debían, a su juicio, ser tratados de forma menos severa y en ningún caso contemplar la pena de muerte[29].

En cuestiones económicas, puede que RSE mostrara su máxima fusión del socialismo con el nacionalsindicalismo propio de la Falange. Eran pues partidarios de una economía de mercado, ya que en el entorno europeo y después el mundial ya se convivía en ella y era ilógico pensar que España podía vivir de forma aislada, aunque proponían una fórmula mixta. Para RSE el capitalismo era un sistema injusto y que promocionaba la desigualdad, con lo que defendían una economía socialista de mercado, con la consiguiente nacionalización de los sectores más estratégicos y de la banca,  y la defensa de los intereses nacionales por encima de los de las grandes empresas [30].

La política social propugnada por RSE se basó en tres pilares fundamentales: la educación, la emigración y el aborto. Cantarero defendía “una educación única, gratuita y obligatoria”[31], así como la descentralización para mejorar el funcionamiento y la calidad de la educación universitaria, que pensaba, debía ser independiente y crítica.

Atajó duramente el problema que existía en España de emigración, ya que muchos jóvenes españoles se veían obligados a buscar su futuro en otros países, perdiendo de ese modo riqueza en cuanto a personal cualificado. El problema, según Cantarero, provenía de unas políticas sociales insuficientes que lógicamente agravaban el problema.

El tercer foco sobre el que RSE puso sus miras fue en el aborto. La postura sobre el mismo se parecía más a las sostenidas por el resto de falangistas en cuanto a la condena de su regulación jurídica, sin embargo, introducía un matiz en cuanto al papel de la mujer. Para Cantarero, la decisión final debía recaer sobre la madre y no sobre el padre, con el fin de acabar con el papel subordinado de ésta[32].

Frente a los problemas de política laboral, RSE defendía que al igual que existía un derecho de libre empresa,  que existiera también el de libre socialización. El pacto social era indispensable para alcanzar un grado de igualdad y equilibrio y para ello era necesaria (aquí es dónde toma fuerza la línea falangista) una fuerte sindicalización.

Pero para los de Cantarero, no bastaba con un sindicato vertical que controlara la acción laboral y sirviera fielmente a los intereses del gobierno de turno, sino con una pluralidad sindical[33].

El programa de RSE también se preocupó de la política exterior. Una de sus principales medidas fue la separación definitiva del Estado  y de la Iglesia. Apostó por la europeización de España y formalizar la adhesión a la OTAN ya que para Cantarero, España pertenecía ya de facto a la Alianza.

Al igual que en la política interior, RSE creía en el entendimiento entre los bloques a nivel mundial que lideraban los Estados Unidos y la Unión Soviética y al igual que había defendido José María Castiella, ministro de asuntos exteriores entre 1957 y 1969, creía en una posición de fuerza de España con respecto a Latinoamérica y Marruecos, en sus relaciones con Europa, es decir, que retomara su papel de “puente” entre ambas regiones y recordaba a aquellas idea básica del pensamiento joseantoniano de unidad de destino en lo Universal[34].

 

ENTRE EL SOCIALISMO Y EL FALANGISMO 

La parte más importante del corpus ideológico de RSE fue la relación que existía, según su programa y sus líneas maestras, entre el falangismo y el socialismo[35]. La base de esa nueva fórmula no fue otro que Cantarero del Castillo, que desde años antes de fundar la asociación política RSE, ya fue teorizando sus ideas en diversas obras.

Cantarero publicó en 1973 su obra “Falange y socialismo”, un libro polémico por el momento en el que era editado y especialmente por el mensaje que arrojaba. Un libro que decía en su portada: “No puede haber victoria nacional en una Patria escindida en dos mitades irreconciliables: la de los vencidos rencorosos en su derrota, y la de los vencedores, embriagados con su triunfo…”[36]. Aquella frase, como es lógico, soliviantó a muchos sectores acomodados en el franquismo, pero lo más curioso es que la frase no era de Cantarero del Castillo sino que la firmaba José Antonio Primo de Rivera, lo que legitimaba mucho más el mensaje del líder de RSE frente a cualquier crítica de los francofalangistas.

Cantarero no tuvo reparos en citar a José Antonio para apoyar su discurso como tampoco los tuvo para citar como ejemplos a Julián Besteiro o a Salvador Allende[37]. Según las líneas generales de RSE se podía ser socialista sin ser marxista y siendo creyente, tal y cómo se decidió en el Consejo de la Internacional Socialista celebrado en Frankfurt en 1951[38]. Puso especial énfasis en diferenciar el socialismo del comunismo y en dejar claro que defendía un socialismo moderado o socialdemocracia, lejos de dictaduras del proletariado y de posturas marxistas. RSE sabía que España debía convivir en un marco capitalista rodeado de países en los que el motor económico era la sociedad de consumo, lo que conllevaba la necesidad de adaptarse a esas circunstancias.

Cantarero lo definió como “la mutación del capitalismo en socialismo por la vía pacífica” [39], volviendo a sus principios ideológicos de reforma en lugar de ruptura. Quería cambio hacia la democracia de una forma moderada.

Pero la verdadera problemática que encontraba el discurso de Cantarero era la relación entre el falangismo y el socialismo en sí mismos. Dada la opinión generalizada de los españoles que confundían conceptos debido la falta de información y el adoctrinamiento que se había producido en la Dictadura, muchos pensaban que el falangismo y Falange Española Tradicionalista de las JONS eran lo mismo, lo que provocaba que la mayoría de los ciudadanos vieran el antagonismo entre la Falange y el socialismo[40].

El principal escollo del falangismo, al menos del que defendía Cantarero y RSE, integrado en el socialismo, era que no había existido nunca. No había existido una realidad política más allá de la muerte de José Antonio Primo de Rivera y el falangismo de la dictadura había sido sólo una herramienta en las manos de Franco, que sufrió las voluntades del dictador. Sin partido político, el falangismo se había convertido en una ideología que admitía la libre interpretación.

Cantarero definió que había tres clases de falangismo: el primero era el original o el de José Antonio, que sin entrar en detalles pasó por diferentes etapas en el año y medio en el que se desarrolló. El segundo fue el oficial o del Régimen, un falangismo que vivió a la sombra de Franco, burocratizado y acomodado en el poder, y el tercero, el falangismo mental que había pervivido en cada uno de los falangistas, de modo que este tercer falangismo ofrecía una variedad infinita de interpretaciones, ambigüedades, contradicciones y personalizaciones[41].

Por eso existió una Falange de Raimundo Fernández Cuesta y opciones como Falange Auténtica de ideología izquierdista, porque existía una libre interpretación. Por eso Manuel Cantarero del Castillo, a través de RSE encontró una forma de relacionar el falangismo con el socialismo.

Existía el socialismo y los socialistas, pero no ocurría lo mismo con la Falange y los falangistas. La primera no existía y los segundos sí. Hubo y hay falangistas pero no Falange[42], quizá por ello el falangismo y el socialismo que comenzaron a convivir juntos en las tesis de Cantarero y más tarde en RSE, no se fundieron, sino que el primero fue absorbido por el segundo y terminó por desaparecer.

Lo único que se hizo desde RSE fue tener una actitud revisionista del falangismo, según ellos mismos, y como añadió su líder en una entrevista de modo taxativo: “Creo que José Antonio habría estado con nosotros, si viviera”[43].

Por su puesto, sus tesis no tuvieron una acogida igual en todos los sectores de RSE ni en todas las delegaciones provinciales. En la provincia de Almería se mostraron reacios a presentarse públicamente como socialistas. Esto conllevó a la ruptura de algunos de sus miembros, los que que firmaron un manifiesto conocido como el de “Los diez compromisarios”, que pedía la baja en la asociación, provocando una crisis que incluso condujo al cambio en la cabeza de lista [44].

 

ENTRE LA IZQUIERDA Y LA DERECHA

Como se mencionó anteriormente, la transición española estuvo protagonizada por una gran cantidad de siglas, agrupaciones y partidos políticos. Un espectro igualmente confuso se extendió también en el falangismo siendo RSE una de esas familias con una concepción socialdemócrata del falangismo.

RSE mostró una línea ideológica socialista y dada la polarización existente en los medios de comunicación y en la concepción general de la población española sobre la política en esos años: o de izquierdas o de derechas, RSE posiblemente fuera etiquetada por estos como de izquierdas, un cartel que probablemente no se ajustara a la realidad como ocurrió en otros muchos casos.

Para comenzar, antes de que se asomara siquiera el proyecto de transición a la democracia, RSE no se unió a la oposición ni formó parte de ninguna plataforma antifranquista. Pretendían desde la asociación política primero y después desde el partido, llevar a cabo un cambio sutil  de la dictadura a la democracia alejado de enfrentamientos y de posibles golpes de estado[45].

También en la primera Asamblea Nacional del Promotores manifestaron por mayoría que optaban por una vía democrática y basada en la reconciliación, sin manifestarse de izquierdas o de derechas, simplemente, pidiendo la democracia[46].

RSE pretendía el cambio político al igual que la oposición pero dentro de los marcos legales que estaban vigentes y de conformidad con el movimiento[47] y para ello se situó en una posición que se podría denominar “de centro izquierda” y también calificar como ambigua.

Lo cierto es que RSE, aunque era un partido socialdemócrata, tenía que convivir con una herencia falangista, o al menos con el hecho de que muchos de sus integrantes habían sido falangistas y por ello debían combatir contra el cliché que identificaba al falangismo con el franquismo. Desde un primer momento, Cantarero se ocupó de anular esa tendencia a encasillarlos en la derecha. En su libro “Falange y Socialismo” dedica un buen número de páginas a demostrar que los discursos de José Antonio eran de izquierdas, dirigidos a los obreros[48] y justificó en muchas ocasiones que  RSE no era ni de izquierdas ni de derechas [49], es más, incluso invalidó ambos conceptos.

No sólo no dejó, o al menos intento que se encasillara a RSE en los binomios Régimen-oposición e izquierdas- derechas, sino que Cantarero y los suyos también se cuidaron de parecerse al socialismo del PSOE y desde el primer momento marcaron las diferencias con este. Como se ha mencionado, el socialismo de RSE era un socialismo no marxista y en el que se podía ser creyente. Era un socialismo diferente y Cantarero se ocupó en sus diversas obras de recordar que RSE no pretendía suplantar a ningún partido socialista, sino unir al socialismo bajo un mismo liderazgo y en una misma dirección[50].

La prueba inequívoca de que RSE fue un partido que estuvo en medio de la polarización política fue el hecho de que mantuvo contactos con formaciones y grupos de todo tipo. Cantarero manifestó en distintos medios la necesidad de sobreponer la libertad democrática a los intereses ideológicos de una u otra formación política[51] y se inclinaba porque los partidos y asociaciones políticas, de la tendencia que fuesen, se adaptasen a las normas establecidas y dentro de la legalidad, por el bien común y para evitar que la violencia o el totalitarismo volviesen a España[52].

Desde RSE se llegó incluso a pedir lo que ya habían pedido otros grupos: un pacto nacional que asegurara la democracia entre todos los partidos, ya fueran demócrata- cristianos o socialistas, siempre que desearan ante todo una transición tranquila y moderada [53].

Lo primero que hizo RSE y en especial su líder, fue matizar su pasado falangista, dotándose de una etiqueta nueva que reformulaba el falangismo en sus facetas económicas y sociales y abandonaba cualquier relación con el autoritarismo, algo que en palabras de Cantarero era lo que había sucedido con la socialdemocracia europea[54], aunque como ya se apuntó, lo hizo de una manera moderada y sin ocasionar una ruptura con lo que él mismo llamo sus viejos colegas y camaradas.

Durante unos meses, antes de las elecciones, RSE mantuvo contactos y una más que probable alianza con algunos grupos de carácter socialista como el PSOE histórico y el Partido Socialista Democrático de España (PSDE) creando un bloque socialista de centro izquierda que rellenó muchos titulares en los diarios españoles[55], pero esta iniciativa no duró mucho tiempo a pesar de los supuestos esfuerzos de Cantarero y terminó por disolverse a nivel nacional.

Al no ser posible la unión socialista, debido a que Cantarero mantuvo contactos con el PSOE de manera bilateral y eso despertó la desconfianza de sus socios, RSE decidió acudir en solitario a las elecciones generales de 1977, no sin antes, abrir conversaciones con otros grupos que no estaban bajo tendencias socialistas, sino más bien en el otro extremo.

Así, saltaron noticias a la prensa en las que Diego Márquez Horrillo, líder de los Círculos Doctrinales José Antonio afirmaba que se estaban cerrando tratos para formar un frente de centro izquierda en el que quedaría integrada RSE con dicha formación [56], algo que fue desmentido por RSE argumentando que sus pactos estaban centrados con los partidos socialistas.

La prensa también filtró los contactos de RSE con el Centro Democrático, algo que Cantarero reconoció, aunque matizó que en las propias conversaciones para intentar encontrar pactos en común, se llegó a la conclusión de que no habría pacto[57].

Y cabe mencionar también el desmentido que tuvo que hacer Cantarero del Castillo con respecto a sus conversaciones sobre un posible pacto con el Partido Popular, incluso en la época en la que la idea de la unión socialista estaba en su máximo punto[58].

Todas estas posibles alianzas y conversaciones con tan diferentes tendencias ideológicas provocaron, posiblemente, la desconfianza de sus socios socialistas y que RSE al final, fuera en solitario a las elecciones de 1977. Eso, y el hecho de que Manuel Cantarero del Castillo simpatizó y atacó de igual manera con izquierdas y derechas. Simpatizó como ya se ha comprobado, con una serie de actos de acercamiento y posibles pactos. Atacó mediante declaraciones a lo largo de su vida política y manifestado en sus obras. Para Cantarero, la izquierda y la derecha eran tan irracionales la una como la otra[59].

 

ELECCIONES DE 1977

El 15 de junio de 1977 se celebraron las primeras elecciones generales de la democracia. Sin ánimo de hacer un análisis de los resultados, si conviene mencionar que RSE no obtuvo ni un solo escaño y sólo 64241 votos a nivel nacional lo que no supuso más del 0,35%.

RSE se presentó en 25 provincias y en otras 10 (Álava, Badajoz, Castellón, Ciudad Real, Jaén, León, Logroño, Oviedo, Vizcaya y Zamora) algunos sectores de RSE y miembros del partido fueron en las listas de ASD, consiguiendo un total de 101916 votos y el 0,56%. [60]

El motivo máximo de la creación de la asociación y después del partido político fue ser una opción dentro de la democracia, pero los resultados se presentaron insuficientes y desde RSE se planteó un nuevo rumbo una vez pasadas las elecciones.

Se plantearon a nivel interno dos cuestiones fundamentales, en primer lugar la permanencia o no de RSE y en segundo término la permanencia en solitario. La Asamblea Nacional dio su voto afirmativo a lo primero, pero acordó que no era posible mantenerse en solitario.

Por ello se procedió a una votación en la que pudieron observarse las diferentes soluciones entre las que figuró la integración en UCD, en el PSOE, y en Nueva Mayoría (NM).

Al mismo tiempo la Asamblea Nacional recibió el informe de cada una de las representaciones provinciales con diferentes propuestas para el futuro de RSE[61], que iban en la línea de lo debatido anteriormente.

El partido ya había tenido problemas financieros antes de los comicios [62], lo que, unido al fracaso en las elecciones generales condujo a una grave crisis. Por esa razón, y siendo ya insostenible el mantenimiento de RSE, Cantarero reconoció públicamente que la opción socialista la representaba el PSOE ya que así lo habían decidido los votantes y por tanto abría un periodo de observación para comprobar que el PSOE se mostraba de acuerdo con los valores de la socialdemocracia moderada en consonancia con el congreso de la Internacional de Frankfurt de 1951. De este modo la existencia de RSE dejaría de tener sentido y se recomendaba la disolución del partido y la libre adhesión de sus miembros a las filas del PSOE[63], aunque cabe recordar que algunos, como el propio Cantarero del Castillo, terminaron militando en Alianza Popular.

 

CONCLUSIONES

RSE fue la vía socialista del falangismo, o al menos eso es lo que Manuel Cantarero del Castillo intentó que fuese,  sin embargo fracaso al igual que lo hicieron todas las fuerzas falangistas o pseudo falangistas que se presentaron a los comicios de 1977.

Analizada y cuestionada la información de la que se dispone se puede encontrar las razones que condujeron a aquel fracaso a la propia indefinición de RSE. En un momento de polarización de la política en izquierda y derecha, representada por el PSOE y el PCE de un lado y la UCD del otro (aunque el nombre no acompañara a su tendencia política), RSE si se mantuvo en la centralidad y sufrió por ello la practica total indiferencia de los votantes.

RSE mantuvo esa centralidad con respecto a la oposición, cuando siendo asociación política buscaba la vía democrática frente a la Dictadura pero sin abandonar las reglas de juego que el propio Régimen había creado. Mantuvo esa neutralidad cuando luchó con el pasado falangista de muchos de sus miembros y aportó valores socialistas de izquierdas a su línea ideológica.

Cantarero se ocupó constantemente, en sus obras, en sus intervenciones y en sus entrevistas, de justificar su “centralidad” uniendo falangismo y socialismo en una tesis propia y que analizando en profundidad ambas ideologías, es fácil de sostener puesto que tienen muchos puntos en común. Sin embargo, hay un punto que no compartieron y fue el hecho de que la Guerra Civil levantó un muro entre ambas ideologías, dejó a la Falange en lado vencedor y al socialismo en el de los derrotados,  y ese lastre pesó de forma determinante en la sociedad española y en su manera de concebir la política.

Cantarero puso todos sus esfuerzos en reconciliar ambas ideologías pero a juzgar por los votos conseguidos en el primer test al que se enfrentó no tuvo éxito. RSE no luchó por incluir en su nombre mención alguna al falangismo, como hicieron los Círculos Doctrinales José Antonio, Falange Española de las JONS, Falange Española Auténtica o Falange Española Independiente.

Desde su fundación como asociación política abandonó la idea de vincularse al falangismo sin embargo tampoco renegó de su pasado falangista en la AAMFJ y apostó por llevar en sus siglas una palabra que la reconociera fácilmente como socialista, promulgó un programa socialista y se comportó como un partido socialdemócrata y sin embargo, a pesar de todo, fracaso en las elecciones generales como lo hicieron todas las familias políticas vinculadas a la Falange.

¿Las razones? Su indefinición en primer lugar, lo que dio lugar a una ambigüedad que hacía difícil que el votante depositara su confianza en ellos.

En segundo término, la presencia de tantas fuerzas políticas que cubrían un mismo espectro ideológico también perjudicó a todos los partidos nuevos sin demasiado arraigo que debían luchar por encontrar un hueco en el nuevo panorama democrático. En tercer lugar, que uno de sus máximos competidores a la hora de abarcar votos fue el PSOE, un partido con una historia amplia que despertaba simpatías entre la población y que no tuvo que partir desde cero para competir por esa parcela. Sólo podía haber un socialismo y RSE al final tuvo que dejarse vencer por el más fuerte.

  

Bibliografía                                                                                           

cantarero del Castillo, Manuel:

Ideas actuales. Testimonio de una comparecencia política. Madrid, Línea Recta,   

    1970.

Falange y Socialismo. Barcelona, Dopesa, 1973.

Reforma Social Española. Bilbao, Albia, 1977.

Lorite checa, Aurora: “Dos experimentos conservadores frustrados durante la transición almeriense: Reforma Social Española y Derecha Democrática Española” en Universidad de Almería.

Moreno Sáez, Francisco: “Partidos, sindicatos y organizaciones ciudadanas en la

provincia de Alicante durante la Transición (1974-1982): Reforma Social Española” en Archivo de la Democracia. Universidad de Alicante.

 

Archivos consultados:

Archivo General de la Administración (AGA) Fondo 107. 2, sección 3, legajo 42/08902, carpeta 8 “Reforma Social Española”, Madrid, 1975-1977.

Archivo General de la Administración (AGA) Fondo 107. 2, sección 3, legajo 42/08825, carpeta 2  “Manuel Cantarero del Castillo”, Madrid, 1977.

Archivo del registro de partidos políticos  (Subdirección General de Política Interior y Procesos Electorales), carpeta 16  “Reforma Social Española. R.S.E.”, Madrid, 1976.

http://www.infoelectoral.interior.es/min/busquedaAvanzadaAction.html;jsessionid=B295C6852E0ECBFB5D5AD5A259DAD657.app2

 

Hemerotecas:

—ABC

—Informaciones

—Pueblo

—Diario 16

—Ya

—Arriba

—El Alcázar

—El País

 

 

 

 



[1]Archivo del registro de partidos políticos  (Subdirección General de Política Interior y Procesos Electorales), carpeta 16  “Reforma Social Española. R.S.E.”, Madrid, 1976.

[2] “Reforma Social Española, presentada en el Consejo Nacional”. Informaciones, 28/01/1975.

[3] cantarero del Castillo, Manuel: Reforma Social Española. Bilbao, Ediciones Albia, 1977, p. 9.

[4] Ibíd., pp. 10-12.

[5] Moreno Sáez, Francisco.: “Partidos, sindicatos y organizaciones ciudadanas en la provincia de Alicante durante la Transición (1974-1982): Reforma Social Española” en Archivo de la Democracia. Universidad de Alicante, p. 7

[6] Resulta importante recordar que en 1969 RSE hubiera contado con un número muy superior a las 25000 firmas provenientes del Frente de Juventudes, condición que había desaparecido en 1975, siendo el número de afiliados provenientes del antiguo Frente de Juventudes de no más de 4000 individuos.

[7] “Reforma Social, por las veintiún mil firmas”. ABC, 08/10/1975

[8] Archivo General de la Administración (AGA) Fondo 107. 2, sección 3, legajo 42/08825, carpeta 2  “Manuel Cantarero del Castillo”, Madrid, 1977.

[9] Lorite checa, Aurora: “Dos experimentos conservadores frustrados durante la transición almeriense: Reforma Social Española y Derecha Democrática Española” en Universidad de Almería, p. 6.

[10] cantarero del Castillo, Op. Cit., 1977, pp. 39 y 40.

[11] Moreno Sáez,  Op. Cit., p. 6.

[12] cantarero del Castillo, Op. Cit 1977, pp. 48-53.

[13] Lorite checa, Op. Cit., p. 6.

[14] cantarero del Castillo, Manuel: Falange y Socialismo. Barcelona, Dopesa, 1973, p. 9.

[15] Moreno Sáez, Op. Cit., p. 4.

[16] cantarero del Castillo, Op. Cit., 1977, p. 64.

[17] AGA “Manuel Cantarero del Castillo”.

[18] Ibídem.

[19]  cantarero del Castillo, Op.Cit., 1977, p. 71.

[20] Ibíd., pp. 18-22.

[21] Ibíd., pp. 30- 37.

[22] “Cantarero del Castillo, en Murcia”. ABC, 21/05/1975.

[23] “La convivencia democrática no debe basarse en la victoria de 1939”. Informaciones, 02/02/1976.

[24] “Cantarero: la mayoría no somos monárquicos”. Informaciones, 24/05/1975.

[25] Archivo del registro de partidos políticos, Op.Cit.

[26] cantarero del Castillo, Op.Cit., 1977, pp. 73-82.

[27] Ibíd., p. 85

[28] Moreno Sáez, Op. Cit., p. 4.

[29] cantarero del Castillo, Op.Cit., 1977, pp. 85-89.

[30] cantarero del Castillo, Op.Cit., 1977, pp. 91-100.

[31] Ibíd., p. 108.

[32] Ibíd., pp.108-119.

[33] Ibíd., pp.121-124.

[34] cantarero del Castillo, Op.Cit., 1977, pp.126- 133.

[35] Se puede encontrar información relativa a la relación entre falangismo y socialismo en las declaraciones de Manuel Cantarero del Castillo en “Falange y socialismo de la libertad” al semanario SP en Ideas actuales, testimonio de un comparecencia política. Madrid, Línea Recta, 1970, pp. 222-231.

[36] cantarero del Castillo, Op.Cit., 1973, (portada).

[37] cantarero del Castillo, Op.Cit, 1977, pp. 58 y 59.

[38] Ibíd., p. 57.

[39] Ibíd., p. 58.

[40] cantarero del Castillo, Op.Cit., 1973, pp. 15 y 16.

[41] Ibíd., p. 63.

[42] Ibíd.,  p. 12.

[43] “Cuatro hombres de asociación”. Dossier Mundo, mayo-junio 1971.

[44] Lorite checa, Op. Cit., p. 4.

[45] cantarero del Castillo, Op.Cit, 1977, pp. 26 y 27.

[46] Ibíd., p. 46.

[47] AGA “Manuel Cantarero del Castillo”. Op.Cit.

[48] cantarero del Castillo, m. Op.Cit., 1973, p. 238 y 239.

[49] Ibíd., p.237

[50] cantarero del Castillo, m. Op.Cit., 1977, p. 59.

[51] “Antes de terminar 1976. Partidos políticos en España”. Informaciones, 18/12/1975

[52] “El Movimiento debe ser un grupo más en el asociacionismo”. ABC, 06/12/1975.

[53] “R.S.E.: urge un pacto nacional”. ABC, 16/03/1976.

[54] “Señor Cantarero: lo mejor que puede hacerse con Falange es dejarla tranquila en la historia”. Arriba,

      24/06/1975.

[55] “Reforma Social Española y el P.S.D.E. estudian una acción conjunta”. ABC, 04/11/1976.

[56] “Márquez Horrillo, por una Izquierda Nacional”. Diario 16,  03/03/1977.

[57] “Centro Democrático última sus listas electorales”. Arriba, 29/04/1977.

[58] “El señor Cantarero del Castillo desmiente su participación en el Partido Popular”. Informaciones, 16/09/1976.

[59] cantarero del Castillo, Manuel: Ideas actuales. Testimonio de una comparecencia política. Madrid, Línea Recta, 1970.

[61] Archivo del registro de partidos políticos, Op. Cit.

[62] “Serias dificultades crediticias para R.S.E.”.  Pueblo, 07/05/77.

[63] “Reforma Social Española”. Pueblo, 07/07/1977.

Free Website Translator

Números publicados [2007-2018]

Nº 41. LA NARRACIÓN HISTÓRICA.

Nº 40. APRENDER.

Nº 39. INVESTIGACIÓN SOCIAL.

Nº 38. TEORÍA Y PRÁCTICA.

Nº 37. EL ESPACIO HISTÓRICO.

Nº 36. LA IDENTIDAD EN LA HISTORIA.

Nº 35. EL CONCEPTO.

Nº 34. LA PARADOJA DEL PROGRESO.

Nº 33. LA REALIDAD HISTÓRICA.

Nº 32. LA ERA DE LA GLOBALIZACIÓN.

Nº 31. ÉTICA Y ESTÉTICA.

Nº 30. LA RAZÓN.

Nº 29. EL LENGUAJE HISTÓRICO.

Nº 28. EL PODER.

Nº 27. LAS RAÍCES.

Nº 26. MEMORIA.

Ver Listado completo.

Garantía de Calidad

Edición y desarrollo

Colaboración